Por: Miguel Paz. El Mostrador.cl
Inversiones hechas para establecer mandos en
terreno que fueron anunciadas con bombos y
platillos. Planes de coordinación que aseguraban
que la organización estaría lista para responder
ante un sismo de gran intensidad. Alertas de
maremoto que no se dieron pese a estar en sus
manuales. Todo está registrado en los documentos y
comunicados oficiales del organismo liderado por
Carmen Fernández. Sábado 27 de febrero. 03:34 horas. Las zonas
centro y sur de Chile son sacudidas por el quinto
mayor terremoto de la historia, desde que se miden
los terremotos en el mundo. En medio del caos,
gracias a Onemi, en la ciudad de “Prevención” todo
está en calma. Afortunadamente para sus
habitantes, en cuestión de minutos la Oficina
Nacional de Emergencias ha desplegado su Centro
Móvil de Operaciones de Emergencia “Alfa Uno”,
reestableciendo las comunicaciones y coordinando
los organismos de alerta temprana y manejo de
emergencias para todo el país.
La escena anterior es lo que debió haber ocurrido
la madrugada del 27 de febrero. Pero hay dos
problemas: “Prevención” no existe (es la ciudad
ficticia “que ha servido para el entrenamiento
periódico de Onemi en sus capacitaciones”) y Onemi
no cumplió con ninguno de sus protocolos de
respuesta al megaterremoto. ¿Cómo saberlo? Está
todo en Internet. Comunicados, manuales y
documentos oficiales que El Mostrador reproduce a
continuación. A la luz de los hechos, parecen una
versión local del cuento de “El rey desnudo”.
“PREVENCIÓN” Y ALFA UNO
En septiembre de 2009, en un concurrido acto, la
directora de Onemi Carmen Fernández presentó “Alfa
Uno”, un “sofisticado Centro Móvil de Operaciones
de Emergencia”, destinado “a potenciar la gestión
coordinadora de ONEMI en las acciones de alerta
temprana y manejo de emergencias”.
Entre los invitados, impresionado, el ministro del
Interior Edmundo Pérez Yoma, aplaudió la
adquisición del vehículo todo terreno que, según
Onemi, permitiría “organizar en sólo minutos un
centro de operaciones in situ, para atender las
necesidades y demandas en una situación de
emergencia”.
Mostrando el orgullo por la labor bien hecha,
Fernández señaló: “Todos los años vamos
progresando. Cuando se inició todo esto, los
medios eran muy escasos, hoy hemos aumentado
progresivamente el presupuesto de ONEMI,
institución que verdaderamente efectúa una labor
muy importante”, y destacó que con este centro
móvil –avaluado en $100 millones- sumarían tres
los adquiridos por el gobierno; y quince los todo
terreno ubicados en todas las regiones del país.
En el acto, también advirtió que “la coordinación
no tiene sentido sin la comunicación y en este
Centro Móvil nos permitirá convocar rápidamente a
los organismos que operan en una emergencia, como
Carabineros, Bomberos, Salud, entre otros” y dijo
que estaban “incorporando la más avanzada
tecnología de comunicación e información”.
Según Fernández, como se lee a continuación, la
organización estaba preparada para una catástrofe:
“En el contexto de un ejercicio de simulacro y
bajo el supuesto de un sismo de mayor intensidad
que deja sin comunicación a la comuna de
“Prevención”, ciudad ficticia que ha servido para
el entrenamiento periódico de ONEMI en sus
capacitaciones, se efectuó la entrada en
operaciones inmediatas de ALFA UNO, para
restablecer comunicaciones con y desde una zona
afectada”.
“En este ejercicio también se pudo observar,
además de una operación de restablecimiento de
comunicaciones, la instalación de un puesto de
mando y de una estructura transportable para
albergar al Comité de Operaciones de Emergencia,
lugar desde donde se evalúan los daños y se
adoptaron las decisiones pertinentes”.
Luego, detalló las características del
revolucionario coche: “ALFA UNO es un vehículo
todo terreno con doble tracción, cuenta con
sistemas radiales de telecomunicaciones, en VHF y
HF, los que le permiten una cobertura tanto local
como nacional. Cuenta también con respaldo
energético, mediante un equipo generador
eléctrico, celdas solares y baterías, que le
proporciona una autonomía mínima de 24 horas en
alta demanda”.
Este vehículo, “de fortalecimiento del sistema de
alerta temprana, posee también una estación
meteorológica, una torre de iluminación,
notebooks con conexión a Internet móvil 3G,
impresoras multifuncionales, dos Televisores LCD
de 32’’, cinco equipos de radio y Telefonía
celular y satelital. Para complementar su
autonomía cuenta también con dos estanques
adicionales de combustible y neumáticos de
repuesto”.
“Todo ello permite el pleno uso de sus sistemas,
en torno a una mesa de reuniones, la que está
destinada a la conformación del Mando Conjunto en
Terreno, con la capacidad de desplazarse a
cualquier punto del país”.
En la foto para la posteridad del acto, el
vehículo de fondo y la directora de Onemi
explicando sus virtudes a Edmundo Pérez Yoma y
Patricio Rosende. El comunicado es del 22 de
septiembre de 2009.
EL MANUAL ONEMI QUE FERNÁNDEZ DESOBEDECIÓ
Para la polémica entre la Armada, Onemi y la
Presidenta Bachelet por las advertencias de
maremotos de la madrugada del sábado 27, también
hay antecedentes en registros de la Oficina de
Emergencia, que contradicen la actuación del
Gobierno y la propia Carmen Fernández.
Se trata de un documento del año 2001, con el
elocuente título “Metodología básica para la
elaboración de un plan comunal de prevención y de
respuesta ante Tsunami”, donde Onemi afirma que en
caso de terremoto no es necesario esperar la
confirmación del SHOA para alertar de un posible
maremoto.
En su página 9, el manual explica que el sistema
nacional de alertas de Onemi distingue tres tipos
de alerta (Verde, Amarilla y Roja) y fija las
condiciones básicas para que “un sismo local
provoque tsunami”: 1) El área de ruptura, debe
estar bajo el lecho marino y a una profundidad
menor de 60 kms. 2) En un cierto lapso, el sismo
debe liberar suficiente energía y transmitirla
eficientemente. (Sobre 7.5 grados de magnitud en
la Escala de Richter)”.
Sin embargo, se lee en el documento oficial, “como
tales características son sólo verificables vía
instrumentos y tras un análisis técnico que
requiere de un tiempo racional, deberá bastar la
ocurrencia de un sismo local de gran intensidad,
que impida a las personas mantenerse en pie, que
haga caer muros, derrumbe torres y logre desplazar
algunas casas de madera, para declarar la Alerta
Roja” y “activar al Sistema de Protección Civil”
aplicando “el Plan de Emergencia en su fase de
Evacuación hacia zonas seguras”.
Es decir, Onemi debió activar la alerta roja de
maremoto, sin necesidad de comunicación desde la
Armada. Su propio manual lo dice.
SIEMPRE LISTOS
En medio de todo esto, en sus comunicaciones
oficiales previas al megaterremoto, Onemi hacía
balances auspiciosos de su trabajo y crecimiento.
Desde 2006 en adelante, la entidad encabezada por
Carmen Fernández se embarcó en un ambicioso
proyecto de profesionalización e inyección de
recursos.
En primer lugar, la partida presupuestaria para
emergencias, fue sacada de la esfera de influencia
de la subsecretaría de Interior y quedó bajo
responsabilidad de la directora Fernández, quien
tuvo carta blanca para elegir y designar los
directores regionales de Onemi.
En 2008 el presupuesto de Onemi se incrementó en
118%. En 2009, creció otro 54,7%. Pero no hubo
dinero para teléfonos satelitales que cubrieran
las necesidades de las direcciones regionales del
organismo.
Pese a ello, funcionarios de Onemi, como Alfredo
Lagos, del Departamento de Coordinación y
Difusión, se mostraban satisfechos de su labor y
las capacidades de respuesta nacional.
“En el marco del proceso de desconcentración
territorial, ONEMI cuenta desde el 2008 con
direcciones regionales a lo largo de todo el país,
con recurso humano calificado, vehículos de alta
autonomía, y una red de telecomunicaciones y
estructura física en crecimiento”, escribió Lagos,
en un detallado artículo publicado por el
International Strategy for Disaster Reduction,
sobre los “Vientos de cambio para la modernización
y desarrollo de la Protección Civil chilena”:
Entre otros puntos relevantes, el funcionario
destaca que “modernizar este Servicio (Onemi),
significa además, perfeccionar el Sistema Nacional
de Alerta Temprana a escala de país, para el
mejoramiento continuo de la gestión de riesgos. En
tal sentido, el organismo “se ha abocado en este
proceso de modernización a fortalecer áreas
neurálgicas de su quehacer en la gestión del
riesgo, como la reestructuración del Centro
Nacional Alerta Temprana, (CAT), que tiene como
misión vigilar permanentemente y sistemáticamente
los distintos escenarios de riesgos, para recabar,
evaluar y difundir la información sobre una
potencial o real ocurrencia de una situación de
emergencia o desastre, mediante un sistema de
funcionamiento permanente los siete días de la
semana, 24 horas al día (7×24), los 365 días al
año”.
La última advertencia del Centro Nacional de
Alerta Temprana en la web de Onemi es del 21 de
enero. Su último análisis de riesgo: el 25 de
febrero.
¿Cómo pasó esto?
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